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CLÍNICA MÉDICA |
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HEPATITIS A: Una enfermedad (ahora) prevenible por vacuna
Por el Dr. Alejandro Lepetic
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En nuestro país, la hepatitis A es una de las más frecuentes. Se estima que ocurren entre 40 y 100 casos por cada 100.000 habitantes, y es la primera causa de transplante de hígado en los niños.
El virus de la hepatitis A se encuentra distribuido en todo el mundo. Las zonas más afectadas se caracterizan por tener bajo nivel sanitario, carecer de red cloacal y de agua potable. |
La población tiene contacto con el virus a edades muy tempranas. Por este motivo, la mayoría de los niños no presentan los signos y síntomas de la enfermedad y desarrollan anticuerpos que les confieren protección por el resto de sus vidas.
Por el contrario, en las zonas con un alto nivel sanitario, la población prácticamente no tiene contacto con el virus y, en consecuencia, aun en la edad adulta, la mayor parte de las personas permanecen susceptibles de contraer la infección.
Por este motivo, en estas áreas, la hepatitis A ocurre con más frecuencia en adolescentes y adultos.
Cabe destacar que cuanto mayor es la edad al contraer la infección, mayor es la severidad de la hepatitis. Cuando el virus, por algún motivo, se introduce en estas comunidades, suelen ocurrir epidemias.
¿Cómo se transmite la infección?
El virus de la hepatitis A se adquiere a través de la ingestión de agua o alimentos contaminados con materia fecal de una persona infectada. Las manos contaminadas pueden ser el vehículo para la contaminación subsecuente de los alimentos; sin embargo, el origen o fuente de contagio no siempre puede ser identificado.
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En una cuarta parte de los casos, el contagio se produce a partir del contacto con una persona enferma, en tanto que el trabajar en guarderías o convivir con niños pequeños, menores de 5 años, son las causas del contagio para otro 25% de los casos. Otras causas menos frecuentes son la adicción a drogas, la homosexualidad, los viajes a zonas endémicas y las epidemias.
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El virus puede sobrevivir durante semanas sobre objetos o superficies contaminadas. Por ello, es muy importante la desinfección del ambiente, para lo cual es útil el uso de hipoclorito de sodio (lavandina).
Las personas con hepatitis A contagian desde una a tres semanas antes de presentar los síntomas y hasta una semana después.
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El momento de mayor contagio es el que precede a los síntomas, porque durante este período la eliminación del virus por la materia fecal es también mayor.
¿Cuáles son sus síntomas ?
Después de ingresar en el organismo y tras un período de incubación que oscila entre los 15 y los 50 días, el virus produce la inflamación del hígado y se declara la hepatitis. El desarrollo de los síntomas está estrechamente relacionado con la edad: los niños pequeños en edad preescolar suelen no presentar síntomas; en cambio, lo hacen casi el 80% de los adultos.
Los signos clásicos de la enfermedad son la coloración amarilla de la piel y de las conjuntivas (ictericia), la presencia de orinas color té cargado (coluria) y la presencia de heces de color claro. Los síntomas más frecuentes son decaimiento, dolor de cabeza, dolor en la parte superior derecha del abdomen, náuseas, fiebre, pérdida del apetito y, en ocasiones, vómitos y diarrea.
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¿Cuáles son las complicaciones más importantes de la hepatitis A ?
La hepatitis A es considerada por la gente como la hepatitis buena debido a que, a diferencia de las hepatitis B y C, no produce daño crónico en el hígado (hepatitis crónica, cirrosis y cáncer hepático). Sin embargo, no debemos olvidar que la hepatitis A también puede tener algunas complicaciones:
- Formas muy severas conocidas como hepatitis fulminantes.
- Formas con recaídas, es decir, luego de una mejoría inicial el enfermo vuelve a padecer los síntomas.
- Formas prolongadas (la inflamación del hígado tarda en mejorar).
- Hospitalización (es necesaria en el 10% de las personas con formas sintomáticas).
La hepatitis A puede ser una enfermedad fatal. Esto ocurre con poca frecuencia (menos de un caso por cada mil), pero este porcentaje aumenta con la edad y llega al 3% en los mayores de 50 años.
Se calcula que el promedio de días laborales o de estudio perdidos por una hepatitis A es de 27. Todas estas son fuertes razones que nos conducen a pensar en la prevención de la enfermedad.
¿Quiénes tienen mayor riesgo de contagiarse?
- Los niños que concurren a guarderías y sus padres.
- Las personas que trabajan en guarderías.
- Los residentes en instituciones cerradas (discapacitados mentales).
- Los trabajadores de la industria alimentaria.
- Los bebés de madres que desarrollan una hepatitis A desde los 14 días antes del parto hasta una semana después del mismo.
- Las personas que conviven o que mantienen un contacto estrecho con un enfermo.
- Los trabajadores de plantas de tratamientos de residuos cloacales.
- Los militares.
- Los homosexuales, bisexuales y las personas con múltiples parejas sexuales.
- Las personas que visitan áreas subdesarrolladas.
¿Puede prevenirse la hepatitis A?

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Hasta hace pocos años, la prevención de esta enfermedad era sólo posible mediante el uso de gammaglobulina, que protege por un lapso no mayor a los 5 meses desde el momento de su aplicación.
Clásicamente, los médicos la aplicaban a aquellas personas que mantenían un contacto estrecho con un caso de hepatitis A y a los viajeros a zonas de riesgo.
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En los últimos años, se desarrollaron vacunas a partir de virus inactivados o muertos. Todas las vacunas hoy disponibles han demostrado ser seguras y efectivas para la prevención de la infección.
La vacuna brinda protección al 100% de los vacunados y puede ser administrada a niños, adolescentes y adultos, con variación del el esquema de inmunización según la edad y la marca de vacuna utilizada.
Las vacunas contra la hepatitis A son bien toleradas y los efectos secundarios se limitan a las molestias en el sitio de la aplicación.
En general, con la primera dosis se logra protección en el 95% de los vacunados 5 a 10 días después de la administración de la vacuna. Las dosis posteriores tienen como objetivo elevar la protección al 100% y prolongar su duración por casi más de 20 años. Pueden administrarse con otras vacunas sin inconvenientes.
Además de la vacunación, las medidas higiénicas, como el lavado de las manos después de ir al baño y antes de comer o preparar alimentos, son muy importantes.
¿Es necesario realizar estudios en sangre antes de iniciar la vacunación?
Con frecuencia, los padres nos preguntan si es necesario estudiar al chico para saber si tuvo la hepatitis A antes de vacunarlo. En los niños menores de 5 años la respuesta es NO. Sin embargo, en los niños mayores, debido a la posibilidad de haberla padecido sin síntomas durante los primeros años de vida, el estudio permitirá decidir si es necesario vacunarlos o no. De todos modos, es útil recordar que la vacunación de una persona que ya contrajo la infección con anterioridad no trae aparejado problema alguno.
¿A partir de que edad sería conveniente aplicar esta vacuna?
Si bien aún no se ha establecido como recomendación la vacunación contra la hepatitis A para todos los niños en edad escolar, existen razones para considerar su administración. Ante la duda, consultar al médico puede ser de utilidad.
Como los recién nacidos adquieren inmunidad de su madre a través de los anticuerpos que atraviesan la placenta, se prefiere esperar un año antes de iniciar la vacunación de los niños. Es conveniente hacerlo antes del ingreso a la guardería.
¿Qué se debe hacer en el colegio ante un caso de hepatitis A?
Es conveniente reforzar las medidas básicas de higiene como el adecuado lavado de manos después de ir al baño y antes de consumir alimentos. Debe asegurarse la correcta higiene de los baños y desinfectarlos con agua y lavandina. También es necesario asegurar la higiene en los comedores estudiantiles y la limpieza adecuada de la cocina.
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Una causa importante de ausentismo escolar en los inviernos
¿Qué es la gripe?
La gripe o "influenza" (así llamada en la antigüedad, por la creencia de que se desarrollaba por la "influencia" de las estrellas) es una enfermedad que afecta principalmente la vía respiratoria. Se caracteriza por un comienzo repentino de los síntomas: fiebre alta (39-40ºC) a veces acompañada de escalofríos, dolores de cabeza, tos seca, dolores musculares generalizados y decaimiento entre sus características más salientes. Los niños pueden presentar, además, síntomas en el aparato digestivo (náuseas, vómitos, diarrea, dolor abdominal) y conjuntivitis.
¿Cómo se transmite?
Las personas con gripe contagian desde uno o dos días antes del comienzo de los síntomas, hasta 7 días después. El virus es transportado en las pequeñas gotas de saliva que se desprenden de las personas al toser, estornudar o al hablar, e ingresan en el organismo por vía respiratoria; con menos frecuencia, el virus ingresa en el cuerpo al compartir objetos contaminados con secreciones respiratorias de personas enfermas. Es común la aparición de varios casos dentro de una familia o en aquellos que comparten actividades laborales o estudiantiles en lugares cerrados.
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¿Cómo se transmite?
Las personas con gripe contagian desde uno o dos días antes del comienzo de los síntomas, hasta 7 días después. El virus es transportado en las pequeñas gotas de saliva que se desprenden de las personas al toser, estornudar o al hablar, e ingresan en el organismo por vía respiratoria; con menos frecuencia, el virus ingresa en el cuerpo al compartir objetos contaminados con secreciones respiratorias de personas enfermas. Es común la aparición de varios casos dentro de una familia o en aquellos que comparten actividades laborales o estudiantiles en lugares cerrados.
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La recuperación completa se alcanza al cabo de 7 a 10 días; no es raro que algunas personas persistan con tos y sensación de malestar o debilidad durante un tiempo más prolongado.
¿Puede ser una enfermedad seria?
Con frecuencia, suele confundirse la gripe con el resfrío común (Tabla 1). Aunque la gripe es una enfermedad autolimitada y se resuelve al cabo de unos días sin tratamiento específico, es potencialmente seria y puede comprometer la vida, principalmente cuando afecta a personas con enfermedades crónicas del corazón y los pulmones, enfermedades del riñón, diabetes, y a los mayores de 65 años.
¿Cómo se previene?
Además de una buena alimentación y abrigo durante la época invernal o de bajas temperaturas, existe una herramienta útil y eficaz para prevenir la gripe: la vacuna.
Hace más de 30 años que la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda el uso de esta vacuna. La misma está constituida por virus inactivados o muertos, es decir, que no pueden ocasionar la enfermedad.
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Es una vacuna segura, y debe ser aplicada a todas aquellas personas consideradas de riesgo según diferentes categorías (Tabla 2):
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Categoría A: incluye a personas que por sus condiciones de salud podrían tener complicaciones por gripe.
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Categoría B: incluye a personas que tienen contacto con el grupo anterior y, por lo tanto, pueden transmitir la gripe.
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Categoría C: incluye a personas que realizan tareas comunitarias o están en situaciones especiales.
El virus de la gripe cambia periódicamente sufriendo modificaciones en su superficie. Esto lo hace capaz de evadir las defensas del organismo y hace necesaria la vacunación anual con las nuevas vacunas que incluyen los virus de más reciente circulación. Es necesario vacunarse todos los años, durante la época otoñal, antes de que el virus comience a circular en la comunidad.
La vacuna de la gripe puede ser adminsitrada junto con otras vacunas. La dosis varía según la edad.
¿Qué debe hacerse en la escuela?
Como los lugares cerrados favorecen la transmisión del virus, es conveniente ventilar bien las aulas (durante los recreos y al final de la jornada). Los chicos y los maestros deben concurrir suficientemente abrigados en épocas de frío y alimentarse adecuadamente. Aunque es muy común el empleo de vitamina C, no está comprobado que su uso prevenga la aparición de la gripe. Como con otras enfermedades virales, los antibióticos no tienen utilidad y deben reservarse para casos en que se produzcan complicaciones (neumonía).
Las personas afectadas pueden reiniciar sus tareas habituales 24 a 72 horas después de que la fiebre haya desaparecido, siempre que los síntomas generales les permitan hacerlo.
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Para recordar:
- La gripe es una enfermedad prevenible.
- La vacuna es segura y efectiva.
- La vacuna debe ser administrada durante el otoño. |
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Tabla 1: ¿GRIPE O RESFRÍO?
| Síntomas |
Resfrío |
Gripe |
| Fiebre |
Raro |
Característicamente alta: 39-40ºC |
| Dolor de cabeza |
Raro |
Importante |
| Dolores musculares y generalizados |
Leves |
Usuales, frecuentemente de moderados a intensos |
| Debilidad y fatiga Decaimiento |
Leves |
Prominentes (pueden durar de 2 a 3 semanas) |
| Postración |
Nunca |
Precoz y marcada |
| Congestión y catarro nasal |
Común |
Algunas veces |
| Estornudos |
Común |
Algunas veces |
| Dolor de garganta |
Común |
Algunas veces |
| Tos |
Seca, luego catarral |
Común: seca y moderada.Puede tornarse intensa. |
| Malestar respiratorio |
Raro |
Moderado (puede tornarse intenso cuando la gripe se complica) |
Tabla 2: ¿A QUIÉNES VACUNAR?
A) Personas mayores de 65 años.· Adultos y niños que presentan enfermedad crónica cardiovascular o respiratoria, incluidos los niños con asma.· Adultos y niños inmunosuprimidos, incluidos los HIV positivos.· Niños y adolescentes bajo terapia prolongada con aspirina (riesgo de sindrome de Reyé por influenza).· Adultos y niños que necesitan atención médica regular u hospitalización, debido a enfermedades metabólicas (por ejemplo diabetes), insuficiencia renal o trastornos hematológicos.
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B) Médicos, enfermeras y otro personal de la salud (trabajadores de hospitales o ambulatorios).· Empleados de geriátricos y otros institutos de internación.· Personas que proveen cuidados a inmunocomprometidos u otros pacientes de alto riesgo (por ejemplo mayores de 65 años).· Familiares que conviven con las personas incluidas en el grupo A.
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C) Personal de trabajo comunitario (policías, bomberos, etc.).· Personas sujetas a alta exposición al virus (comunidades escolares cerradas, etc.).· Personas que viajan a áreas de alto riesgo de influenza.· Cualquier individuo que quiera disminuir el riesgo de adquirir influenza, por ejemplo personal de empresas, industrias, etc.
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La presión arterial la necesitamos todos. Sin ella, la sangre no podría circular a través del cuerpo. Y sin un aporte continuo de sangre, nuestros órganos no recibirían el oxígeno y nutrientes que necesitan para funcionar. Por lo tanto, es importante aprender cómo mantener la presión arterial a un nivel saludable.
¿QUÉ ES LA PRESIÓN ARTERIAL?
El término “presión arterial” se refiere al nivel de “fuerza” o “presión” que existe en el interior de las arterias. Esta presión es producida por el flujo de sangre. Cada vez que late el corazón, sube la presión. Y entre latidos, cuando el corazón está en reposo, esta presión vuelve a bajar.
¿QUÉ SIGNIFICAN LAS CIFRAS DE PRESIÓN ARTERIAL?
Cuando un médico habla del nivel de presión arterial, menciona dos cifras.
El primer número, o el mayor, se refiere a la presión que existe en las arterias cuando late el corazón (sistólica).
El segundo número, o el menor, se refiere a la presión que existe en las arterias entre latidos del corazón (diastólica).
Cuando se anota la presión arterial, el número que representa la presión sistólica precede, o se pone por encima de, el número de la presión diastólica. Por ejemplo: 117/76 (117 sobre 76); sistólica = 117, diastólica = 76.
¿CÓMO SE DEFINE LA PRESIÓN ARTERIAL ALTA (O HIPERTENSIÓN)?
La presión arterial alta (o hipertensión) en los adultos se define como una presión sistólica igual o superior a 140 mm Hg; o una presión diastólica igual o superior a 90 mm Hg.
Prehipertensión ocurre cuando la presión sistólica está entre 120 y 139 o la presión diastólica está entre 80 y 89.
¿CÓMO SE DESARROLLA LA PRESIÓN ARTERIAL ALTA?
El corazón bombea la sangre por las arterias para suministrar oxígeno y nutrientes a todos los órganos del cuerpo. La sangre a su vez regresa al corazón mediante las venas.
Con cada latido, ciertos impulsos nerviosos provocan que las arterias se ensanchen o se contraigan. Si estos conductos se ensanchan, la sangre bombeada fluye libremente. Pero si las arterias se contraen, el flujo de sangre es restringido, de ahí que suba el nivel de presión interna contra las paredes de las arterias. De ser éste el caso, el corazón debe esforzarse más, y con el tiempo las arterias se dañan por el resultante aumento en fricción interna. Lesiones de las arterias que aportan sangre a los riñones y cerebro pueden afectar a estos mismos órganos.
¿CUÁLES SON LOS SÍNTOMAS?
Por lo general, no hay síntomas.
El corazón, cerebro y riñones pueden soportar un aumento en presión por mucho tiempo sin que se produzcan molestias en el cuerpo. Por eso se llama “el asesino silencioso” – porque es posible padecer esta condición por años sin percibir síntomas. Pero sin duda alguna, la presión arterial alta perjudica la salud y debe tratarse. La presión arterial alta es un factor de riesgo importante para los ataques al cerebro, los ataques al corazón, la insuficiencia cardíaca, y la insuficiencia renal.
¿QUÉ CAUSA LA PRESIÓN ARTERIAL ALTA?
En 90 a 95 por ciento de los casos de presión arterial alta, no se conoce la causa. Cuando la causa no se puede identificar, se llama hipertensión esencial o primaria. En el restante 5-10 por ciento de los casos, cuando la causa es conocida, se describe la presión arterial alta como secundaria. Factores que contribuyen a la presión “secundaria” incluyen:
Anormalidad del riñón.
Anormalidad estructural de la aorta (vaso sanguíneo grande que conduce al corazón) existente desde el nacimiento.
Constricción de ciertas arterias.
¿A QUÉ EDAD SE PRODUCE LA PRESIÓN ARTERIAL ALTA?
La presión arterial alta se presenta principalmente en personas mayores de 35 años, aunque puede también presentarse en los adultos jóvenes, los niños, e incluso los bebés.
¿QUIÉN LA PADECE?
La presión arterial alta es más común en los afroamericanos, pero este padecimiento se presenta en personas de cualquier raza u origen étnico.
Contrario a lo que comúnmente se cree, tener hipertensión no necesariamente implica ser una persona tensa, nerviosa o hiperactiva. Una persona calma y relajada por naturaleza puede también padecer la presión arterial alta.
Con frecuencia, la hipertensión es de origen congénito (o hereditario), aunque también hay muchas personas que, a pesar de tener una historia familiar de presión arterial alta, nunca la desarrollan.
En las personas con diabetes mellitus, gota, o enfermedades del riñón, la probabilidad de desarrollar la presión arterial alta es mayor.
¿Y QUÉ DE LA PRESIÓN ARTERIAL BAJA?
Dentro de ciertos límites, cuanto más baja sea la medición de presión arterial, tanto mejor. Por lo general, la presión arterial no se considera demasiado baja a menos que existan síntomas, como mareo o desmayo. En ciertos estados, es posible que la presión arterial sea demasiado baja. Unos ejemplos son:
Ciertos trastornos nerviosos o endocrinos
Reposo en cama prolongado
Reducción en volumen sanguíneo debido a hemorragia severa o deshidratación
La presión arterial menor de 120/80 mm Hg se considera idónea. Niveles por arriba de esta cifra aumentan el riesgo de enfermedad cardiovascular. Si tiene presión arterial inusualmente baja, hágase una revisión médica.
¿CÓMO NOS DAÑA LA PRESIÓN ARTERIAL?
Simple y sencillamente, la presión arterial alta causa que el corazón se esfuerce más que lo normal. Así, se incrementa la probabilidad de que se lesionen las arterías o el corazón. La presión arterial aumenta el riesgo de ataques al corazón, ataques al cerebro, insuficiencia renal, trastornos oculares, insuficiencia cardíaca congestiva y aterosclerosis.
Si no se trata la presión arterial, el corazón debe trabajar cada vez más para bombear sangre y oxígeno a los órganos y tejidos del cuerpo. Si se ve obligado a trabajar más que lo normal a largo plazo, el corazón suele engrandecerse y debilitarse.
La presión arterial alta también daña las arterias y arteriolas. Con tiempo, éstas se cicatrizan, se endurecen y pierden elasticidad.
Si las arterias se dañan o se endurecen, se disminuye su potencial para aportar sangre a los órganos del cuerpo. En tal caso, los órganos no reciben bastante oxígeno ni nutrientes, y no pueden funcionar a mayor capacidad. Además, en las arterias con acumulaciones de grasa, hay mayor posibilidad de que un coágulo se forme y así corte el suministro de sangre a la parte del cuerpo correspondiente.
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¿POR QUÉ HAY QUE VACUNARSE?
Porque la gripe es una enfermedad viral que suele ocasionar epidemias particularmente en el invierno, afectando tanto a adultos como a niños. La característica de los virus de la influenza es la mutación, o sea cambios en su estructura, cuyo resultado es la pérdida de actividad de los anticuerpos desarrollados por contactos en años anteriores; los pacientes no quedan inmunes y pueden desarrollar la enfermedad tantas veces como estén en contacto con el virus.
Habitualmente es de evolución benigna, pero en los mayores de 65 años su curso puede ser más severo (afecta del 5 al 10 % de esta población) provocando un incremento de las internaciones por neumonía, con aumento de la mortalidad asociada, y de los episodios de descompensación de enfermedades crónicas preexistentes.
¿CUÁLES SON LAS COMPLICACIONES DE LA GRIPE?
Neumonía por gripe primaria.
Neumonía secundaria por sobreinfección con bacterias como el neumococo, staphylococcus aureus, haemophilus influenzae.
Otras menos frecuentes : miositis, ( infeccion de los musculos ), miocarditis, ( infeccion del musculo del corazon ), pericarditis ( infeccion del pericardio que es la membrana que recubre al corazon).
Descompensación de enfermedades crónicas: como las enfermedades respiratorias (asma y enfisema o bronquitis cronicas), insuficiencia cardíaca, diabetes, insuficiencia renal.
¿CUÁLES SON LOS OBJETIVOS DE LA VACUNACION ANTIGRIPAL?
El objetivo principal de la vacunación es prevenir las complicaciones y la mortalidad asociada a esta enfermedad, especialmente en mayores de 65 años.
Además, la gripe es una de las principales causas de ausentismo tanto laboral como escolar, con las implicancias asociadas a costos, siendo la relación costo-beneficio adecuada para los programas de vacunación en la población adulta sana sin factores de riesgo.
¿ES UNA VACUNA EFICAZ?
En adultos jóvenes sanos, la eficacia es del 65 a 90%. A la semana de la aplicación se produce un incremento de los anticuerpos circulantes, que permanecen detectables durante 6 a 12 meses.
En adultos mayores de 65 años, se observa marcada reducción de las complicaciones:
50 - 70 % en la tasa de hospitalización
60 % en el desarrollo de neumonía
75 - 80 % en la mortalidad.
¿CÓMO Y DÓNDE SE DEBE APLICAR?
Se debe aplicar en forma intramuscular preferentemente en el musculo deltoides (brazo), en forma anual, durante el otoño, antes de que el virus comiencen a circular por la comunidad.
¿QUIÉN SE DEBE VACUNAR?
1) TODOS LOS MAYORES DE 50 AÑOS
2) PACIENTES CON ENFERMEDADES CRÓNICAS (ALTO RIESGO):
Enfermos con compromiso cardiaco o pulmonar
Pacientes con SIDA o cualquier otra enfermedad con inmunocompromiso
Niños y adolescentes con terapia prolongada con AAS
Diabeticos
Pacientes con insuficiencia renal
Cualquier trastorno hematológico
3) PERSONAS EN CONTACTO CON GRUPOS DE RIESGO:
Personal de salud
Empleados de geriátricos y centros de rehabilitación
Familiares y cuidadores de pacientes de alto riesgo
4) OTROS GRUPOS:
Cualquier individuo que desee disminuir el riesgo de contraer gripe
Personas que trabajen o vivan en comunidades cerradas
Pacientes que residen en geriátricos
Viajeros a áreas con actividad de influenza
Empresas para disminuir el ausentismo laboral.
Embarazadas en el 2° y 3° trimestre en época de influenza.
¿CUÁLES SON LAS CONTRAINDICACIONES DE LA VACUNACION ANTIGRIPAL?
Personas con antecedentes de alergia al huevo o a algún componente de la vacuna.
Los episodios febriles, no son una contraindicacion, pero siempre conviene consultar a su medico personal antes de desidir colocarse la vacuna ren caso de que este con fiebre.
¿TIENE EFECTOS ADVERSOS LA VACUNA?
En general es una vacuna muy segura.
Del 5 al 20% de los vacunados presenta molestias en el sitio de aplicación, dolor, calor o induración.
Menos del 1% presentan reacciones sistémicas como fiebre, dolores musculares, o de articulaciones en las 48 hs posteriores a la vacunación, sobretodo en personas que no han tenido contacto con el virus previamente.
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Las sustancias tóxicas que surgen del humo originado por la combustión del tabaco del cigarrillo, no sólo afectan al fumador activo, actuando también en el fumador pasivo, que es aquel que inhala el humo del cigarrillo en forma involuntaria.
Se calcula que por cada fumador activo hay 1 ó 2 fumadores pasivos, que adquieren el mismo riesgo de padecer las mismas enfermedades de los que fuman activamente.
Esto ha representado un problema serio en la medicina preventiva, porque no sólo debemos canalizar nuestros esfuerzos en la población fumadora activa, sino que también debemos ampliarlos a todos aquellos que conviven con él y tienen síntomas generados por el humo del cigarrillo.
El humo del cigarrillo tiene 2 componentes principales: el primero de ellos es el flujo principal, que es el humo que inhala el fumador a través del filtro y que luego exhala. El segundo componente es el flujo lateral, que es el que surge de la combustión del tabaco y es el que inhala el fumador pasivo.
Pues bien, el fumador activo inhala un humo filtrado que detiene por lo menos un 30 al 40% de los componentes tóxicos del tabaco (que suman alrededor de 4.500), en cambio el fumador pasivo inhala el humo no filtrado más el humo exhalado por el fumador, aumentando el riesgo a padecer las mismas enfermedades que el tabaquista. Ésta sería la tercera causa evitable de muerte en los países desarrollados, después del tabaquismo activo y del alcoholismo.
Se calcula actualmente que el 40% de los niños viven con al menos uno de los padres que fuma y el 80% de los adultos no fumadores viven con algún fumador o están expuestos al humo del tabaco en su lugar de trabajo, aumentando el riesgo de contraer las mismas enfermedades que el tabaquista activo.
Dentro de las 4.500 sustancias tóxicas que contiene el tabaco se han reconocido por lo menos 16 como fuente carcinogenética, entre las cuales están el benceno, 2-naftilamina, 4-aminobifenil, ñiquel y polonio 210.
Los cánceres más frecuentes que generan son los de pulmón, laringe, boca, esófago y vejiga. El riesgo a padecer algunos de estos cánceres se eleva al 40% más que la población que nunca ha sido expuesta al tabaco y dicho riesgo desaparece a los 10 a 15 años de haber dejado de estar en contacto con el humo del cigarrillo.
Ésta es solo la punta del iceberg, ya que los fumadores pasivos también pueden padecer muchas más enfermedades, sobre todo las cardiovasculares y respiratorias, como la enfermedad coronaria, ateroesclerosis, infarto del miocardio, asma bronquial y enfermedad pulmonar obstructiva crónica. Esta última, tal como el efisema pulmonar y la bronquitis crónica obstructiva, se proyecta como la cuarta causa de muerte mundial para el año 2020.
Los síntomas de exposición al tabaco se dividen en dos: agudos y crónicos. Los síntomas agudos son la irritación ocular, lagrimeo, dolor de garganta, carraspera, estornudos y congestión nasal.
Los síntomas crónicos son la tos, expectoración, silbidos en el pecho y fatiga.
Todos estos síntomas son fácilmente evitables si iniciamos una campaña en defensa del aire sin tabaco.
Si cada fumador pasivo pudiera iniciar una campaña personal para mantener su propio ambiente libre del humo del tabaco, permitirá que el fumador activo adquiera mayor conciencia para tratar de dejar de fumar.
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